Una información brindada por el Ejército de Nicaragua revela que de las personas evacuadas, 147 fueron en las Islas Miskito, 625 en la Cuenca de Laguna de Perlas y 240 en la desembocadura del Río Grande.
Asimismo, el Ejército ha brindado protección a 42 barcos en Puerto Cabezas, 27 en Corn Island y 66 en el Bluff.
“A partir de la orden del Presidente de la República y Jefe Supremo del Ejército de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, donde decretó “Alerta Amarilla” para la Región Autónoma Atlántica Norte, y “Alerta Verde” para las zonas Central Norte y Occidente del país, se activaron los Planes de Emergencia ante desastres naturales del Ejército de Nicaragua”, informó el Ejército.
Agrega la nota que a partir de ese momento el instituto armado se puso en completa disposición combativa a cumplir con las tareas y acciones, de acuerdo con los Planes Contingentes previstos para este tipo de emergencias, a través de la Dirección (EM) de la Defensa Civil.
“En una primera etapa, antes de la llegada del huracán, se distribuyó a 575 efectivos militares del Destacamento Militar Norte y Fuerza Naval en la zona prevista de alto riesgo. Posteriormente se activó en la capital un componente de la Unidad Humanitaria de Rescate especialista en búsqueda, salvamento y rescate, lista para ser trasladada a pedido de las autoridades encargadas de dirigir las operaciones de emergencia”, indican.
Explican que el martes cuatro de septiembre, una vez pasada la incidencia del huracán “Félix” y cuando la situación meteorológica lo permitió, fueron trasladados a la zona, en dos medios aéreos del tipo AN-26, el contingente de la UHR compuesto por 35 efectivos militares, además de especialistas de la Defensa Civil, técnicos de la Empresa Nacional de Puertos y de Aeronáutica Civil.
“En el segundo vuelo se trasladó material de ayuda humanitaria (dos toneladas) entre medicamento, plástico negro, agua y alimentos para reforzar a los ya existentes, de acuerdo con el Plan Contingente para Emergencias”, sostiene el Ejército.
De igual forma señala que la Fuerza Aérea, de acuerdo con el Plan Contingente ante Huracanes, realizó traslados de pobladores de las zonas en riesgo hacia los centros de refugios y localidades más seguras.
Se iniciaron operaciones de búsqueda, salvamento y rescate una vez pasado el huracán, se trasladó tropas y personal especialista de la Defensa Civil y las distintas instituciones del Estado, y para ello ha dispuesto nueve medios aéreos: seis helicópteros y tres aviones.
frecida en San Pedro Sula, 240 kilómetros al norte de la capital hondureña.
Barco rescata
En tanto, el coordinador de la RAAN, Reinaldo Francis Watson, dijo que en un barco militar se encuentran 52 pescadores nicaragüenses, todos provenientes de los bancos de pesca de los Cayos Miskitos, pero que desgraciadamente la mitad de ellos están gravemente heridos. “La mayoría de los pescadores presenta quemaduras en todo su cuerpos, algunos están fracturados y otros deshidratados”, destacó.
Sin embargo, aseguró que por el momento se está buscando la forma de trasladarlos a Bilwi, lugar donde se encuentra la brigada de médicos cubanos y nicaragüenses.
Salvó de milagro a 236 pescadores
La embarcación Mr. Julie G, propiedad del Sr. Carlos Goff, salvó de milagro a dos centenares de pescadores que no pudieron salir de los bancos de pesca de los Cayos Miskitos. “Cuando comenzaron a sentir los vientos se refugiaron en la embarcación, de lo contrario estarían todos muertos”, aseguró el capitán de la motonave, James Judier.
El relato del gran milagro inició cuando el dueño del barco, Carlos Goff, orientó al capitán que no se moviera, ya que de hacerlo corría el peligro de que los vientos lo hundieran. “Lo que pasó es que al principio el huracán no iba a golpear los bancos de pesca, pero como a las diez de la noche, la Capitanía nos informa que va para allá, pero ya no pudimos movernos y optamos por dejarlos”, destacó el propietario.
Algo que era involuntario al final se convirtió en un milagro, porque de no ser así, los 236 pescadores estuvieran flotando en el mar junto a los cadáveres de los pescadores encontrados en las playas de Honduras y Nicaragua.
Error de Naval de Puerto Cabezas costó muertes
El marino de la embarcación Mr Julie G., James Judier, confirmó que la Capitanía de Bilwi les comunicó a las once de la mañana del tres de septiembre que los pescadores tomaran sus precauciones por el paso del huracán Félix, pero “nunca nos dijeron que nos saliéramos, sino hasta las once de la noche del mismo día, pero ya era demasiado tarde, por la distancia de los Cayos Miskitos a Bilwi, exactamente 62 millas marítimas”, afirmó el pescador.
La verdad es que el huracán jugó una mala pasada al cambiar de rumbo y ahora los estragos, el desastre y las muertes son palpables en todo la faja costera del Caribe de Nicaragua.
Cayos destruidos
En un recorrido por los Cayos Maras, Witis, Diamond, Tawa Sakia y el Cayo Mayor, se pudo comprobar el desastre provocado por “Félix”. Logramos contabilizar 175 casas y acopios destruidos, puertas, maderas, zinc, termos, cayucos, pangas, compresores, botellas de oxígenos, barriles y trastos de cocinas yacen encaramados en lo que quedó de los manglares de los bancos de pesca.
La destrucción de las viviendas, equipos de pesca y utensilios personales podría aproximarse en este momentos en unos dos millones de dólares, y en cuestión de producción más del millón por mes. “¿Ahora qué vamos a hacer?, ¿con qué dinero vamos a trabajar?”, se preguntó el pescador y sobreviviente del huracán Jemas Judier, capitán de la motonave Mr. Julie.
Ahora está por comprobarse el compromiso del presidente Daniel Ortega de habilitar a los pescadores que perdieron todo en los Cayos Miskitos.
Escenas de dolor por doquier
En tanto, las escenas de llanto, rabia y dolor se volvían frecuentes en medio de los escombros, árboles caídos y casas destruidas.
"Pensé que nos íbamos a morir todos", dijo a la AFP Róger González, al lado del féretro de madera de su esposa, mientras sus 11 hijos lloraban la pérdida de su madre, una indígena de la etnia miskita que murió aplastada en la comunidad de Betania.
Betania se encuentra 20 kilómetros al sur de Puerto Cabezas, una localidad de 40,000 habitantes, donde los equipos de socorro buscaban, con ayuda de helicópteros y lanchas, a los desaparecidos, mientras la población reclamaba alimentos y los restos de sus familiares.
(Con la colaboración de Ernesto García)